OJO DE AGUA
Lourdes Tomaghelli
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MENTIRA MINERAL | LUCILA PALLADINO
RELICTO:
En las heridas de la tierra se hunden huevos de metal, pistilos de quebrada terracota. Con el mapa de las extracciones, las razones del desgarro se aceleran, las cadenas de ADN son ahora guirnaldas sucias, banderas de colores que olvidamos a la intemperie, embebidos por los trinos circulares del algoritmo. La evolución no sabe hablar, noencuentra espacio, se superponen las posibilidades de individuación, enrevesando el dibujo imposible de los límites. En mar y aire, en tierra y alquitrán, lo que nace trae la huella del glifosato, del metano, de la inaudible radiación.
Y sin embargo, aquí lo vemos, la memoria del bosque fósil se expande todavía, la húmeda alborada de los helechos, conteniendo el hálito, se repliega también en las células paralelas, se reproducen las esporas imaginarias, se abren, uno a uno, los pequeños huevos para rellenar la quebradura. Especies jamás vistas surgen desde atrás del repujado, nadan brazos inmóviles en el barro de la petrificación, cantan sin gargantas por las aves desaparecidas, por los mamíferos exterminados de la biosfera en el lenguaje indescifrable y único de sus cuerpos imposibles.
Insectos metálicos que brotan de la bifurcación, enramados y estambres recreados que se adhieren a la extremidad arrancada del pedicelo para siempre. Aquellos que retoman desde dentro la reescritura del caudal hereditario, torciendo sus líneas como alambres, trenzándolas con los hilos de titanio que sujetan ahora los dientes, las mandíbulasfracturadas del planeta. No hay mensaje en estas formas, ni razón visible de su embelesado crecimiento. Son las nuevas herramientas: espejos voluntarios, frutos malogrados de los ecosistemas enfermos, reducidos en tamaño, que aún resisten. Son llamadas de la vida, desde dentro, manufacturas salinas, que evidencian con formas disidentes la materia híbrida de lo perdido, la incesante persistencia de la repoblación.
Esther Ramón
Lourdes Tomaghelli
Lucila Palladino
Elisa Culzoni
Samuel Lasso
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